EL BLOG DE TERESA GÓMEZ-LIMÓN

EL GOBIERNO DE ESPAÑA INCUMPLE DERECHOS FUNDAMENTALES RECOGIDOS EN LA CONSTITUCIÓN

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Resulta asombrosa, además de preocupante, la deriva que está adoptando el Gobierno de Mariano Rajoy respecto al problema catalán. Este Gobierno del PP, con el inestimable apoyo de PSOE y C’s no se conforma solamente con enviar un batallón de policías y guardias civiles a Cataluña, con motivo de 1-O, para agredir a ciudadanos civiles pacíficos, cuyo único “delito” era querer votar, es decir ejercer un derecho democrático, en las condiciones que fueran, pero un derecho democrático al fin.

Las últimas acciones del Gobierno en estos días a muchos nos han producido auténtica “perplejidad” aunque, dicho sea de paso, ya no nos sorprendemos de casi nada. El asunto tan debatido en todos los medios de comunicación es la “iluminada” ocurrencia de acudir -otra vez- al Tribunal Constitucional para que Puigdemont no sea investido Presidente de la Generalitat de ninguna de las maneras, ni presencial, ni telemáticamente, ni en cuclillas.

Quiero pensar que estos Sres. que forman el Gobierno del reino de España, presidido por Mariano Rajoy, saben que el derecho del sufragio activo y pasivo es un derecho fundamental recogido en el artículo 23 de nuestra Constitución, esa a la que ellos mismos apelan continuamente. Y deben saber que si se impide la elección de la persona con más apoyos en el Parlament de Cataluña no solamente se le está impidiendo ejercer su derecho de ser elegido sino, lo que es peor, se está impidiendo ejercer un derecho fundamental a todos los electores que han votado legal y legítimamente a los diputados que apoyan la candidatura de Puigdemont. En este caso 2 millones de ciudadanos.

También quiero pensar que los miembros de este Gobierno saben que otro derecho fundamental es la presunción de inocencia de toda persona hasta que no exista una Sentencia firme. Por lo tanto, hasta tanto exista un inhabilitación en Sentencia firme, toda persona y también el Sr. Puigdemont, puede ejercer cualquier cargo público y, sobre todo, un cargo electo.

La Vicepresidenta del Gobierno, la Sra. Sáenz de Santamaría, dijo el otro día ante los medios que el Sr. Puigdemont tiene una orden de busca y captura. Lo que no dijo es que esa orden se circunscribe al territorio español, pues la famosa euroorden parece que tiene billete de ida y vuelta, pues va y viene y no se sabe por qué. Este hecho resulta un tanto extraño porque pertenecemos a un ámbito europeo y, por tanto, a los delincuentes de verdad se les persigue fuera de nuestras fronteras y los países europeos tienen obligación de cumplir la orden de extradicción (imaginemos, por ejemplo, el caso de un terrorista, el miembro de una organización mafiosa, un traficante de seres humanos, un asesino en serie, etc. etc.).

Y por último, lo que me quedaba por ver es que se dicte una orden contra alguien previa a realizar una supuesta infracción. Hasta donde alcanzan mis conocimientos, los delitos o infracciones han de ser cometidos para poder ser perseguidos. ¿Se imaginan que Hacienda nos multara “por si” pudiéramos defraudar el año que viene en el pago de nuestros tributos?. Sería una barbaridad, ¿no?. Pues esto es lo mismo.

Imagino que el Consejo de Estado habrá hecho algunas de estas reflexiones y claro, por un mínimo de profesionalidad, no ha hecho un informe favorable a esta petición del Gobierno.

Todos los argumentos expuestos no sólo los expongo yo sino que juristas de un gran prestigio lo han dicho con mucho más conocimiento de causa que el mío. Incluso alguno ha dicho estar totalmente asombrado de lo que está pasando. En eso y en otras muchas cosas coincidimos.

Probablemente muchos lectores estén pensando que soy una independentista radical. Pues no. Lo que soy es una demócrata convencida y me aterra que, como decía al principio, este Gobierno esté actuando cada vez más hacia una deriva totalitaria y antidemocrática. Desgraciadamente tenemos lamentables ejemplos en la Historia que nos alertan de que lo que ha empezado como una exaltación de la patria acaba convirtiéndose en algo mucho más peligroso.

Para terminar, por si alguien cree que este tema no le afecta como ciudadano, sea de donde sea (catalán, andaluz, extremeño, vasco o de cualquier otro lugar de España), les quiero recordar aquel poema que, aunque atribuido equivocadamente a Bertold Brech, pertenece al pastor Martin  Niemollër:

 

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, 
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí,
no había nadie más que pudiera protestar.”

 

Es necesario que esto nunca lo olvidemos.

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