EL BLOG DE TERESA GÓMEZ-LIMÓN

Carta que he enviado hoy al Ministro de Justicia

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Madrid, 24 de enero de 2020

Sr. Campo:

            En primer lugar, quiero aclarar que esta carta se la envío a título personal y no en representación de nadie.

            Soy consciente de que usted acaba de tomar posesión del cargo y que necesita los famosos 100 días para ser “evaluado”. Pero mi intención no es evaluar su gestión, que deseo sea buena por el bien de todos los ciudadanos. Lo único que me mueve a contactar con usted es hacerle una reflexión y un ruego.

            Como usted sabrá, el día 24 de julio de 2013 se produjo el accidente ferroviario más grave de la democracia española, dejando como resultado 81 muertos (una mujer se encontraba embarazada) y 144 heridos, prácticamente todo el pasaje que íbamos en ese tren.

            Hoy hace exactamente 6 años y 6 meses desde el fatídico siniestro, por eso he elegido este día para enviarle la presente carta.

            Después de 6 años y 6 meses el procedimiento judicial sigue todavía en fase de Instrucción, sin que tengamos ni idea de cuándo se terminará de instruir y cuándo comenzará el Juicio (el Juicio, antes de los subsiguientes recursos).

            Durante estos 6 años y 6 meses se han producido algunos hitos que le voy a resumir muy brevemente:

  • El día del siniestro se hace cargo de la instrucción el Juez Aláez, titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago de Compostela. Desde mi punto de vista y creo que de todas las víctimas, este juez fue un modelo de rapidez y de interés por investigar la causa. Sin embargo, por desgracia, a los 10 meses y 19 días dejó el juzgado, según él “por razones personales”, para ocupar la plaza en otro juzgado de la misma localidad.
  • El día 20 de junio de 2014 se hizo cargo del Juzgado el juez Lago Louro, que permanece en la actualidad. Es decir que el nuevo Juez lleva con la instrucción de la causa 5 años, 7 meses y 4 días.
  • El 7 de octubre de 2015 el Juez Lago Louro cierra la causa. Pero después de un informe demoledor realizado por la Agencia Ferroviaria Europea, la Audiencia Provincial de A Coruña ordena su reapertura.
  • Así siguen las cosas hasta el 3 de diciembre de 2018 en que el Juez Lago Louro, tres años después, vuelve a cerrar la instrucción.
  • Finalmente el 12 de noviembre de 2019, la Audiencia de A Coruña vuelve a reabrir la causa por una nueva información de un empleado de Talgo.

Y así estamos a día de hoy.

            He de decirle, para que no haya lugar a equívocos, que aunque la causa es voluminosa y compleja, una vez conocida, tanto por parte del Juez instructor como por parte de la Audiencia, en los diferentes recursos se trataba solamente de ampliar algunas cuestiones muy concretas, que no requerían para ello más que analizar las pruebas testificales y documentales referentes a dicha cuestión.

            Pero la realidad es que para cada paso del procedimiento se tarda meses y meses en resolver, tanto por parte del Juez instructor como por parte de la Audiencia Provincial de A Coruña, lo que no es medianamente razonable. Y se lo digo porque yo, que trabajo, que no soy abogada, ni jueza, ni magistrada, ni fiscal y que no tengo ningún tipo de apoyo logístico, me he leído toda la causa y me la conozco perfectamente. Si eso lo puedo hacer yo, ¿por qué no lo pueden hacer los profesionales de la Justicia?.

            En este procedimiento, como en todos los procedimientos penales, hay dos partes: las víctimas y los demandados. Respecto a una de las partes, las víctimas, no hay nada que investigar porque somos víctimas y nuestro único delito fue comprar un billete a una empresa estatal (RENFE) para viajar en un tren que no cumplía las mínimas condiciones de seguridad, sin que fuéramos advertidos de ello.

            El problema está en la otra parte, los demandados, porque se cuestiona si son o no responsables penales y, lo más importante, quiénes son los responsables. Ahí reside el verdadero nudo gordiano de este procedimiento y la razón por la que se alarga sin fin.

            Mire, Sr. Campo, el que este procedimiento se alargue tanto tiempo solo beneficia a los demandados porque permite que el asunto ya no esté en los medios de comunicación ni en la sociedad y la memoria colectiva lo aparca en un rincón de su cerebro. Permite a los demandados “ganar tiempo”. Pero para las víctimas es un sufrimiento inmenso porque algunas morirán (o moriremos) antes de que se haya hecho Justicia por la muerte de sus seres queridos o por la secuelas que hemos de arrastrar de por vida. Las víctimas, debido a la lentitud en resolver esta causa, sufrimos una “victimización secundaria”, una secuela añadida. Y eso es inmoral.

            Hoy precisamente, hemos tenido noticias de la finalización de otro hecho trágico, similar al del Alvia: el del Metro de Valencia. Después de 13 años, ¡13 años!, las víctimas, absolutamente hartas, han llegado a un acuerdo con los imputados, de manera que éstos ni siquiera ingresarán en prisión. La conclusión es que solo hace falta dilatar el tiempo de la Justicia para que los culpables no paguen por sus delitos. Es un elemento que jamás falla y que sirve de “modelo” para otros casos.

            El motivo de mi carta no es solicitar de usted la más mínima influencia en la resolución del procedimiento. La resolución será la que sea por parte de la autoridad judicial, me parezca justa o injusta.

            Lo único que yo le ruego es que este asunto acabe de una vez por todas, porque las víctimas, yo en concreto, no podremos descansar en paz ni “pasar página” hasta que esto se haya acabado. El conocido aforismo que dice “la Justicia que es lenta no es Justicia” es una verdad que no tiene posibilidad de discusión.

            6 años y 6 meses. ¿No le parece a usted demasiado tiempo para una instrucción por muy compleja que ésta sea?.

                        Usted es el nuevo Ministro de Justicia. Mi ruego es que, como Ministro de Justicia, le diga al Consejo General del Poder Judicial, órgano de gobierno de los jueces, que ordene acelerar este procedimiento después de 6 años y 6 meses de instrucción.

            El Auto de Instrucción será el que tenga que ser, pero que finalice ya y que comience el Juicio de una vez. Yo creo que las víctimas al menos tenemos ese derecho.

            Una última cosa: probablemente usted, Sr. Campo, nunca lea esta carta, probablemente esta carta la leerá y contestará burocráticamente alguno de sus asesores y quizá usted la firme. Me gustaría que quien lea esta carta por un instante se ponga en el lugar del otro, en este caso de las víctimas, los familiares de esas 81 personas que ya no pueden escribir cartas y los que tenemos que soportar una secuelas de por vida por el único delito de coger un tren.

            Muchas gracias por su atención y un saludo.

Fdo.: Teresa Gómez-Limón

Víctima del Alvia

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