EL BLOG DE TERESA GÓMEZ-LIMÓN

LA LEY TRANS: IGNORANCIA Y DEMAGOGIA

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Comenzaré este artículo afirmando mi respeto a todas las personas por el hecho de serlo, sea cual sea su sexo, raza, identidad, orientación sexual o cualquiera otra característica.

            Dicho esto, la llamada Ley Trans está llena de inexactitudes científicas y de demagogia. Empezaré por las primeras. Dice esta ley que la transexualidad ha sido despatologizada por la OMS y eso no es cierto. Lo único que ha ocurrido es que ha pasado del epígrafe de “enfermedad mental” al de “salud sexual” y llama ahora al trastorno “incongruencia de género”, con lo cual estoy completamente de acuerdo. Por otra parte, el DSM-V, Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la APA, que es, junto con la CIE-11 de la OMS, uno de descriptores de diagnósticos mentales más prestigiosos del mundo, en su 5ª edición recientemente publicada, diagnostica el trastorno de la transexualidad como “disforia de género”.

            Lo que verdaderamente ocurre es que para las señoras que han redactado la Ley tener una patología conlleva una discriminación social y, por tanto, consideran que si quitan el nombre quitan la discriminación. Por esa regla tenemos que comenzar a quitar nombres de muchas patologías mentales que, sin duda, tienen un estigma social: la esquizofrenia, el retraso mental, el autismo, anorexia y otras muchas. Como consecuencia de ello, para no discriminarlas decimos que esas personas no tienen ninguna patología y las dejamos sin atención sanitaria.

            Siguiendo ese razonamiento dialéctico, cuando una persona transexual desee hacerse un tratamiento médico para cambiar de sexo físicamente, al no ser considerada una patología, no debería ser atendida por un servicio sanitario público porque, hasta donde yo sé, los servicios sanitarios públicos solamente atienden trastornos y no lo que podríamos considerar “caprichos” de una persona sana. Estaría, pues, en la categoría de las operaciones de cirugía estética, que no son debidas a un trastorno por lo que, salvo excepciones por accidentes, no están cubiertos por la Seguridad Social.

            Como psicóloga afirmo que una persona transexual, cuyo cuerpo no se corresponde con su sistema hormonal y endocrinológico, sufre un verdadero calvario, no solo porque sea aceptada o no por los demás sino por su propia identidad, lo mismo en cierto modo que le pasa a una persona anoréxica cuando pesando treinta kilos se ve gorda.

            Si de verdad las que han redactado esta Ley tuvieran verdadero interés por estas personas y no se dedicaran a hacer demagogia para tener votos, lo que habrían redactado en esa ley sería justamente lo contrario, diciendo que son personas que tienen un trastorno que les hace daño y que la sociedad debe ayudarlas; que deben contar con servicios sanitarios especializados, que determinen en cada momento la necesidad o no de hormonar o de operar; que este proceso, en el caso de los menores, debe ser conocido y aceptado por los padres porque su colaboración es fundamental para el éxito o el fracaso del mismo.

            ¿De verdad alguien se puede creer que porque una persona transexual en vez de llamarse en el Registro José se llame Cristina, pero siga teniendo apariencia de hombre, le va a solucionar algo respecto a la aceptación social si no va acompañada de una trasformación física con la que la persona se sienta cómoda? Eso, además de demagogo, es sencillamente una estupidez.

            Y lo de negar la existencia del sexo y decir que te asignan uno al nacer, pero que luego en cada momento de tu vida vas eligiendo aquel con el que te sientes mejor, tal como afirma la teoría queer, es sin duda cargarse de un plumazo el feminismo, puesto que para esta teoría no existen hombres ni mujeres y, por tanto, no existe discriminación alguna de las mujeres y deja de tener sentido el feminismo. Esto es para otro debate más profundo, que sería demasiado extenso para este artículo.

            Lo último que tengo verdadera curiosidad por saber es qué es una persona no binaria porque afirmo mi desconocimiento absoluto sobre el tema. No es hombre, no es mujer, ¿es una cosa, por aquello del género neutro? ¿Qué apariencia tiene? ¿Qué caracteres sexuales tiene? El que se ponga en el registro o en el carnet “no binaria” no me resuelve las dudas. Es posible que se deba a mis cortas entendederas o que sea algo de otra dimensión, perteneciente al mundo extraterrestre. Quizá.

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