EL BLOG DE TERESA GÓMEZ-LIMÓN


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Carta que he enviado hoy al Ministro de Justicia

Madrid, 24 de enero de 2020

Sr. Campo:

            En primer lugar, quiero aclarar que esta carta se la envío a título personal y no en representación de nadie.

            Soy consciente de que usted acaba de tomar posesión del cargo y que necesita los famosos 100 días para ser “evaluado”. Pero mi intención no es evaluar su gestión, que deseo sea buena por el bien de todos los ciudadanos. Lo único que me mueve a contactar con usted es hacerle una reflexión y un ruego.

            Como usted sabrá, el día 24 de julio de 2013 se produjo el accidente ferroviario más grave de la democracia española, dejando como resultado 81 muertos (una mujer se encontraba embarazada) y 144 heridos, prácticamente todo el pasaje que íbamos en ese tren.

            Hoy hace exactamente 6 años y 6 meses desde el fatídico siniestro, por eso he elegido este día para enviarle la presente carta.

            Después de 6 años y 6 meses el procedimiento judicial sigue todavía en fase de Instrucción, sin que tengamos ni idea de cuándo se terminará de instruir y cuándo comenzará el Juicio (el Juicio, antes de los subsiguientes recursos).

            Durante estos 6 años y 6 meses se han producido algunos hitos que le voy a resumir muy brevemente:

  • El día del siniestro se hace cargo de la instrucción el Juez Aláez, titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago de Compostela. Desde mi punto de vista y creo que de todas las víctimas, este juez fue un modelo de rapidez y de interés por investigar la causa. Sin embargo, por desgracia, a los 10 meses y 19 días dejó el juzgado, según él “por razones personales”, para ocupar la plaza en otro juzgado de la misma localidad.
  • El día 20 de junio de 2014 se hizo cargo del Juzgado el juez Lago Louro, que permanece en la actualidad. Es decir que el nuevo Juez lleva con la instrucción de la causa 5 años, 7 meses y 4 días.
  • El 7 de octubre de 2015 el Juez Lago Louro cierra la causa. Pero después de un informe demoledor realizado por la Agencia Ferroviaria Europea, la Audiencia Provincial de A Coruña ordena su reapertura.
  • Así siguen las cosas hasta el 3 de diciembre de 2018 en que el Juez Lago Louro, tres años después, vuelve a cerrar la instrucción.
  • Finalmente el 12 de noviembre de 2019, la Audiencia de A Coruña vuelve a reabrir la causa por una nueva información de un empleado de Talgo.

Y así estamos a día de hoy.

            He de decirle, para que no haya lugar a equívocos, que aunque la causa es voluminosa y compleja, una vez conocida, tanto por parte del Juez instructor como por parte de la Audiencia, en los diferentes recursos se trataba solamente de ampliar algunas cuestiones muy concretas, que no requerían para ello más que analizar las pruebas testificales y documentales referentes a dicha cuestión.

            Pero la realidad es que para cada paso del procedimiento se tarda meses y meses en resolver, tanto por parte del Juez instructor como por parte de la Audiencia Provincial de A Coruña, lo que no es medianamente razonable. Y se lo digo porque yo, que trabajo, que no soy abogada, ni jueza, ni magistrada, ni fiscal y que no tengo ningún tipo de apoyo logístico, me he leído toda la causa y me la conozco perfectamente. Si eso lo puedo hacer yo, ¿por qué no lo pueden hacer los profesionales de la Justicia?.

            En este procedimiento, como en todos los procedimientos penales, hay dos partes: las víctimas y los demandados. Respecto a una de las partes, las víctimas, no hay nada que investigar porque somos víctimas y nuestro único delito fue comprar un billete a una empresa estatal (RENFE) para viajar en un tren que no cumplía las mínimas condiciones de seguridad, sin que fuéramos advertidos de ello.

            El problema está en la otra parte, los demandados, porque se cuestiona si son o no responsables penales y, lo más importante, quiénes son los responsables. Ahí reside el verdadero nudo gordiano de este procedimiento y la razón por la que se alarga sin fin.

            Mire, Sr. Campo, el que este procedimiento se alargue tanto tiempo solo beneficia a los demandados porque permite que el asunto ya no esté en los medios de comunicación ni en la sociedad y la memoria colectiva lo aparca en un rincón de su cerebro. Permite a los demandados “ganar tiempo”. Pero para las víctimas es un sufrimiento inmenso porque algunas morirán (o moriremos) antes de que se haya hecho Justicia por la muerte de sus seres queridos o por la secuelas que hemos de arrastrar de por vida. Las víctimas, debido a la lentitud en resolver esta causa, sufrimos una “victimización secundaria”, una secuela añadida. Y eso es inmoral.

            Hoy precisamente, hemos tenido noticias de la finalización de otro hecho trágico, similar al del Alvia: el del Metro de Valencia. Después de 13 años, ¡13 años!, las víctimas, absolutamente hartas, han llegado a un acuerdo con los imputados, de manera que éstos ni siquiera ingresarán en prisión. La conclusión es que solo hace falta dilatar el tiempo de la Justicia para que los culpables no paguen por sus delitos. Es un elemento que jamás falla y que sirve de “modelo” para otros casos.

            El motivo de mi carta no es solicitar de usted la más mínima influencia en la resolución del procedimiento. La resolución será la que sea por parte de la autoridad judicial, me parezca justa o injusta.

            Lo único que yo le ruego es que este asunto acabe de una vez por todas, porque las víctimas, yo en concreto, no podremos descansar en paz ni “pasar página” hasta que esto se haya acabado. El conocido aforismo que dice “la Justicia que es lenta no es Justicia” es una verdad que no tiene posibilidad de discusión.

            6 años y 6 meses. ¿No le parece a usted demasiado tiempo para una instrucción por muy compleja que ésta sea?.

                        Usted es el nuevo Ministro de Justicia. Mi ruego es que, como Ministro de Justicia, le diga al Consejo General del Poder Judicial, órgano de gobierno de los jueces, que ordene acelerar este procedimiento después de 6 años y 6 meses de instrucción.

            El Auto de Instrucción será el que tenga que ser, pero que finalice ya y que comience el Juicio de una vez. Yo creo que las víctimas al menos tenemos ese derecho.

            Una última cosa: probablemente usted, Sr. Campo, nunca lea esta carta, probablemente esta carta la leerá y contestará burocráticamente alguno de sus asesores y quizá usted la firme. Me gustaría que quien lea esta carta por un instante se ponga en el lugar del otro, en este caso de las víctimas, los familiares de esas 81 personas que ya no pueden escribir cartas y los que tenemos que soportar una secuelas de por vida por el único delito de coger un tren.

            Muchas gracias por su atención y un saludo.

Fdo.: Teresa Gómez-Limón

Víctima del Alvia


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CARTA ABIERTA A LA PRESIDENTA DE ADIF (Isabel Pardo de Vera Posada)

Hoy, día 28 de diciembre, en plenas Navidades, escribe usted un artículo en La Voz de Galicia que hace daño a mucha gente. Es un artículo optimista, de celebración, anunciando con gran júbilo la finalización de las obras del AVE a Galicia, sin que haya usted tenido ni una sola palabra en recuerdo de las 81 personas que el 24 de julio de 2013 perdieron la vida en un accidente del AVE (por lo menos eso decían, que era un AVE) a Galicia. En ese AVE los pasajeros estábamos “hiperconectados”, pero con la muerte o con una vida llena de secuelas.

            Hace usted afirmaciones que hacen daño, entre otras cosas por la falsedad de las mismas: ¿”una infraestructura de referencia internacional… para la máxima seguridad”?, ¿conoce usted lo que dijo la Agencia Ferroviaria de la Unión Europea del tramo que estaba hecho, nada menos que de Madrid a Ferrol? Otra de las mentiras de su artículo es la referente a la protección del medio ambiente. Me imagino que usted sabe que el tren S-730, llamado popularmente “Frankenstein”, lleva dos vagones convertidos en depósitos de gasóleo, que se incendiaron en el momento del accidente, después de contaminar el aire de los lugares por los que pasaba. Ya sé que el tren es responsabilidad de Renfe, pero forman un conjunto inseparable.

            Es muy fácil decir que “no es momento de lamentos” porque usted, Sra. Pardo de Vera, no ha perdido a ningún ser querido en un accidente del AVE; de lo contrario se lamentaría y mucho como nos pasa a las víctimas. No, Sra., nuestro AVE, el del 24 de julio de 2013, no sirvió para “mejorarnos la vida” sino para hundírnosla para siempre.

            Afirma que tienen un Sistema de Gestión de Seguridad. ¡Pues ya era hora! porque el día 24 de julio de 2013 nadie gestionó la seguridad, incumpliendo toda la normativa legal y, lo que es más importante,  los principios éticos para no poner en peligro, como así sucedió, la vida y la integridad de la casi totalidad de pasajeros que íbamos en ese maldito tren.

            Dice usted que “no toca la crítica destructiva”. Pues, mire, le diré una cosa: lo destructivo es que las víctimas hayamos perdido a nuestros seres queridos; lo destructivo es que ningún responsable de verdad, de los que toman decisiones, haya dimitido y haya pedido perdón; lo destructivo es que llevemos 6 años y medio (si, como lo oye, ¡6 años y medio!) con una instrucción judicial que no acaba nunca, por lo que el procedimiento judicial se puede alargar 12 o 15 años; lo destructivo es que todas esas cosas, Sra. Pardo de Vera, ni siquiera nos permiten a las víctimas pasar página. Y eso es una tortura muy cruel.

            Ya sé que me dirá que usted no estaba ahí en ese momento y que, por lo tanto, no es responsabilidad suya. Lo sé. Pero como estoy segura que, al hacerse cargo de la Presidencia, tuvo que informarse del caso, entre otras cosas porque se enteró el mundo entero, lo único que le pido es que se deje de triunfalismos, de celebraciones, de alegrías cuando se refiera al AVE de Galicia, porque duele, Sra. Pardo de Vera, duele y mucho. Y hubiera sido bonito que hubiera tenido usted un mínimo recuerdo, en estas fechas, para las víctimas de ese terrible accidente que no se produjo por un desastre natural sino por las negligencias, entre otros, de la empresa que usted preside, que no es un modelo de nada.

            Pero, qué le vamos a hacer, así son las cosas y usted “vende” su producto y su presidencia, que es lo que realmente le importa. Pero, se lo ruego, no nos vuelva a contar “lo maravilloso” que es el AVE a Galicia, que ya tenemos alguna experiencia de sus “bondades”.

            Espero que usted pase estas Navidades con sus seres queridos, muchas víctimas del Alvia, unas navidades más, no lo podrán hacer.


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CARTA ABIERTA A LOS JUECES DEL CASO ALVIA

Más de 6 años, 76 meses, 4.500 días. Ese es el tiempo que lleva la Instrucción del caso Alvia. Ahora ha surgido un nuevo indicio referido al tren y se ha reabierto la causa. Me alegro por ello, yo misma, víctima, lo he solicitado como la mayoría de las víctimas.

            Sin embargo, creo que se debería haber investigado antes la composición y el estado del tren, cosa que desde un principio fue descartada por la Justicia. Ese tren, entre otras cosas y según manifestaciones del ex Ministro de Fomento, José Blanco, era “único” en el mundo y resulta un tanto sospechoso que a los países con la tecnología más avanzada no se les haya ocurrido diseñar un tren de esas características. Por otra parte, todos sabemos que los vagones CET (los que llevaban un gran depósito de diesel) se incendiaron, provocando quemaduras en algunas víctimas y el pánico en otras, como ocurrió en mi caso. Está recogido en un informe de la policía cuando ocurrió el accidente.

            La Agencia Ferroviaria Europea, máximo órgano de la UE en materia ferroviaria, en un extenso y razonado informe pone de relieve, entre otras cosas, la necesidad de investigar el tren, un tren que ni siquiera cumplía los requisitos de homologación.

            Ahora existen indicios de que la empresa TALGO, fabricante del tren, realizó un borrado de los datos sobre averías del tren una vez ocurrido el siniestro. Es sin duda un dato importante, pero no hay que olvidar otros datos que ya se tenían y que eran igualmente importantes.

            José Manuel Lamela Rivera,  fue el perito nombrado por el Juez, pero propuesto por la Xunta de Galicia, en la que cuando realizó el Informe Pericial del tren ocupaba el puesto de Jefe de Servicio de Energías Renovables y Eficiencia Energética en dicha Xunta. A pesar de dicha circunstancia, el Sr. Lamela, dijo en su informe pericial: “es conveniente indicar que carecen [las medidas] de validez metrológica, ya que se realizaron por personal de la empresa TALGO y sus mediciones no están acreditadas por la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) (pág. 7).

            “La modificación practicada a los trenes Alvia S130 supuso una variación de las prestaciones del vehículo ferroviario en su estado inicial y un incremento del nivel de riesgo original, por lo que fue considerada como una modificación significativa” (pág. 18).

            “En la elaboración de este informe y en opinión de este perito judicial, sería conveniente la participación <<externa>> de un Organismo de Certificación, tal y como establece la Orden FOM/233/2006, mientras que la Resolución Circular 10/2008 que desarrolla la Orden anterior, elimina esta participación externa a través de un evaluador independiente de seguridad que puede pertenecer a la operadora ferroviaria” [pág. 86].

            Por todo ello, me parece imprescindible investigar los aspectos referentes al material rodante (tren), que considero se han obviado en la presente investigación y que han causado cierta alarma por el conocimiento de los nuevos indicios.

            El Fiscal, ante esta nueva investigación ha solicitado, como es preceptivo, una prórroga de 18 meses más para la apertura de Juicio Oral, con lo cual nos ponemos para ello en el año 2021 y en una Instrucción de 8 años.

            Y ahí va mi petición: Sres. jueces, ¿ustedes creen que unas víctimas que no podemos pasar página hasta que no haya un Juicio (sin contar los recursos) tenemos que esperar 8 años para obtener Justicia? ¿Ustedes creen que una Justicia que actúa con tal lentitud es justa?

            Yo trabajo en el mundo de la Justicia y he podido comprobar que las demoras judiciales solo benefician a los imputados, nunca a las víctimas. El paso del tiempo supone, entre otras cosas, un olvido social, un arrinconamiento en una esquina de la memoria de los trágicos hechos.

            Pero las víctimas no podemos olvidar, porque siguen estando ausentes esos hijos, esos padres, esos hermanos… porque siguen estando presentes las secuelas de aquel terrorífico accidente.

            Por eso les pido, Sres. Jueces, que no se demoren, que investiguen a fondo sin que el procedimiento, por su lentitud, añada aún más sufrimiento a las víctimas.

Se lo ruego.


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VOX Y LA VUELTA A LA SECCIÓN FEMENINA

A veces, cuando se tienen años, una piensa que lo ha visto todo. Pues no, todavía hay hechos que siguen sorprendiendo.

            Uno de estos hechos ha sido la intervención en el Pleno de la Comunidad de Madrid de la diputada por Vox Alicia Rubio, que ha defendido modos de vida de la mujer que todos pensábamos estaban ya superados, no ya en el siglo XXI sino en el siglo XX.

            Esta señora defiende a estas alturas que en la escuela se ponga como asignatura obligatoria “costura”, porque “empodera mucho a las mujeres coser un botón”. También ha dicho que el feminismo es un “cáncer” manifestando una falta de respeto hacia aquellos que padecen esta grave enfermedad.

            Hemos de recordar que la Sección Femenina tenía esta misma tesis, por lo que en el colegio a las alumnas se les encargaba hacer vainica y confeccionar una canastilla, preparándolas así para ser “buenas madres y esposas”. Todo aquello pasó al baúl de los recuerdos, pero no por deseo de una izquierda “malévola” sino por el propio devenir de los tiempos.

            En la época de la comunicación, de las redes sociales, de la inteligencia artificial no se puede pedir a ninguna mujer que se dedique a ser una buena ama de casa, olvidándose del mundo y de todo lo demás. Esto, además de inútil, es una simple estupidez.

            Alicia Rubio también arremete contra Simone de Beauvoir, una de las autoras más importantes del siglo XX, con la que se puede discrepar, pero no desde la bajura intelectual de esta señora, cuyo nivel, lenguaje y expresión denotan una ausencia total de bagaje cultural y un exceso de odio que raya en lo ridículo.

            Me pregunto por qué Alicia Rubio es diputada, ya que lo más coherente es que estuviera zurciendo calcetines de su marido y sus hijos en su casa, que quizá fuera bueno para ellos (aunque la verdad es que eso ya no se estila) y, sobre todo, sería muy bueno para los ciudadanos, que no pagamos nuestros impuestos a los diputados para escuchar tal sarta de majaderías.

            Sería motivo de broma escuchar estas cosas, que seguro propiciarán muchos chistes. Sin embargo, lo que puede ser una broma en este momento podría convertirse en un hecho real, si alguna vez este partido alcanza el poder.

            El feminismo no es un invento ni de este país ni de este momento histórico. El feminismo, Sra. Rubio, nació en el siglo XVIII con la Ilustración, siguió con el movimiento sufragista en la segunda mitad del siglo XIX, le sucedió el movimiento de liberación  en la segunda mitad del siglo XX y se encuentra en este momento en la lucha contra la violencia machista en todo el mundo, Sra. Rubio, en todo el mundo.

            Sus chuscas declaraciones me indican que está usted en una etapa anterior al siglo XVIII, lo que no parece muy adecuado para ser representante en un Parlamento democrático del siglo XXI.

            Le pido un favor, Sra. Rubio, lea usted, en primer lugar para que se cultive un poco y, además, para que avance en el tiempo, lo cual no estaría mal teniendo en cuenta en la época que usted se encuentra. Y no le pido que lea a la “izquierda maligna” sino a múltiples autores/as de variadas tendencias a nivel mundial que han reflexionado y aportado pensamiento intelectual a las cuestiones relacionadas con la mujer.

            Y deje el escaño, se lo ruego, dedíquese a zurcir calcetines para lo que se encuentra usted mucho mejor dotada.


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INDEPENDENTISTAS Y CONSTITUCIONALISTAS EN CATALUÑA

Estamos hatos de escuchar que en Cataluña la población está dividida entre independentistas y constitucionalistas, incluso que los independentistas son menos que los constitucionalistas. Hemos visto como manifestaciones constitucionalistas parecían ser multitudinarias, al menos tal como se veía en las imágenes.

            También se ha dicho reiteradamente que eran falsas las cifras de más de dos millones de personas que votaron por la independencia de Cataluña en el referéndum ilegal, alegando que los datos estaban falseados. Y es cierto que ese referéndum, al no ser un referéndum pactado, carecía de un control necesario en toda votación.

            Ahora hemos asistido a unas elecciones legales, controladas, con voto libre y secreto, de las que nadie ha puesto en tela de juicio su legitimidad, desde la extrema derecha hasta el más radical de los independentistas.

            ¿Y cuál es el resultado de dichas elecciones? Pues es muy claro: los independentistas han obtenido 30 escaños mientras que los nacionalistas han obtenido 18 escaños, lo que es una diferencia enormemente significativa y con la misma legislación electoral para ambos grupos.

            Si los constitucionalistas se encuentran en Cataluña tan agredidos, tan ninguneados, tan subyugados, tendrían que haber salido a votar en masa. Nadie se lo impedía. Elecciones libres y legales, todos tenían las mismas oportunidades de manifestar sus preferencias.

            El problema es que la mentira tiene las patas muy cortas y se ha de aceptar que en Cataluña, guste o no guste, el sentimiento independentista es casi el doble que el sentimiento constitucionalista. Por eso no se permite hacer un referéndum pactado.

            Todo ello indica algo muy claro: en Cataluña existe un conflicto político de gran calado que el Gobierno ha de solucionar. Y las soluciones que se han intentado hasta ahora han fracasado: 155, presos, exiliados, represión, amenazas… esas medidas han servido nada más que para que el independentismo casi duplique al constitucionalismo.

            Por lo tanto son absolutamente necesarios acuerdos políticos, tomando como referencia lo que ha ocurrido en otros países de nuestro entorno. Cameron, un político conservador, se la jugó aceptando un referéndum sobre la independencia de Escocia y las urnas decidieron. La diferencia es que Gran Bretaña tiene una larga historia democrática y en España la “democracia de verdad” sigue dando mucho miedo después de 40 años de franquismo.

            Mientras muchos políticos sigan manifestando que aceptar la abstención o el apoyo de los independentistas en las instituciones es una especie de “sacrilegio”, mientras que parece ser totalmente legítimo tener el apoyo de los fascistas para gobernar, iremos por una senda peligrosa. Hasta ahora, los independentistas no han manifestado en sus programas que no se debe atender a los refugiados, que no debe existir una sanidad universal, que las mujeres víctimas de violencia de género no han de tener garantías, que se deben tener armas en casa y tomarse la justicia por su mano, que se debe excluir a los homosexuales y a las personas LGTB y, en general, a todo el que sea diferente.

            Y respecto al independentismo, a mi me surge la siguiente duda: al margen de otros problemas históricos, que los hay, y los nefastos recuerdos de la dictadura ¿los independentistas catalanes querrían separarse del Estado español, si éste fuera un Estado políticamente distinto? Ahí dejo la pregunta porque yo me la he hecho en muchas ocasiones.

            Lo que sí tengo claro es que en Cataluña existe un problema político de gran calado y que éste no se va a solucionar a base de medidas represivas, pues ya se ha visto claramente que para lo único que han servido ha sido para crear más independentistas.

            Si se quiere gobernar este país y tener altura de miras y sentido de Estado lo primero que hay que hacer es no ignorar la realidad y no manipularla, porque eso puede servir momentáneamente para obtener unos pocos de votos, pero no solucionará nada en absoluto, sino que provocará que los conflictos se encuentren cada vez más enrarecidos y lleguen a un punto sin retorno, del que me temo cada vez estamos más cerca.


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NO SON FACHAS, SON FASCISTAS

Parece ser que uno de los videos de Vox más vistos en Youtube, con más de medio millón de visitas, se titula “¡Fachas!”.

            Sinceramente creo que llamar “fachas” a los fascistas es hacerles un favor. Nunca me han gustado los términos sincopados de ideologías políticas, como tampoco me gusta el término “progre”. La denominación “facha” es una deformación coloquial de “fascista” y para lo único que sirve es para minimizar un ideario político que ha dejado una triste memoria en la historia del siglo XX. A veces se atribuye el término “facha” a todo ideario conservador o liberal, por lo que tiende a diluirse su significado al ser aplicado a diferentes ideologías o partidos políticos.

            Cualquier democracia tiene partidos de corte conservador, liberal, socialdemócrata, comunista, verde… Pero el fascismo, el nazismo y el estalinismo son otra cosa. Son ideologías totalitarias que han causado miles de muertos y sociedades aterrorizadas por esos regímenes. No tienen cabida en un sistema democrático.

            Vox es un partido fascista y franquista, porque el franquismo no fue otra cosa que fascismo aplicado a las circunstancias españolas y que adoptó su nombre del propio dictador.

            La ideología de Vox, como toda ideología fascista, se basa en un discurso simple, no avalado por datos, que apela a los sentimientos más bajos del ser humano y cuyas propuestas son esencialmente represivas: prohibir, encarcelar, excluir y, sobre todo, emplear la violencia para llevar a cabo sus objetivos.

            El hecho de que haya ciudadanos que les den su voto no les legitima, porque en toda sociedad existen personas que consideran que los totalitarismos son una opción política. No hace falta más que recordar los millones de personas que siguieron a Hitler, que se sintieron emocionados y subyugados por sus discursos y sus planteamientos,  hasta el punto de que los que no lo compartían, además de estar expuestos a todo tipo de represión, eran considerados por sus conciudadanos como “malos alemanes”, no patriotas. Después, cuando los alemanes perdieron la guerra y el mundo entero fue testigo de la barbarie, muchas de esas personas que dieron entusiasmadas su apoyo a Hitler y al Partido Nacional Socialista, dijeron que no sabían nada, que fueron engañadas. Pero el mal estaba hecho y el mundo entero lo sufrió.

            Tampoco legitima a Vox ser un partido legal. También lo era el Partido Nacional Socialista, que consiguió el poder después de presentarse a cuatro elecciones legales y en cinco años Hitler y su partido llegaron al gobierno.

            Lo mismo que sucedió en Alemania, algunos partidos como PP y Cs avalan a los fascistas llegando a acuerdos con ellos, lo que conducirá inexorablemente a que el monstruo los termine devorando y, lo más grave, devorándonos a todos. Esos partidos, PP y Cs, serán responsables de haber dado su aval al fascismo, de no haber puesto límites a lo que es política y humanamente aceptable. No vale con que digan que los tres partidos forman el “centro-derecha”, un eufemismo que puede servir para un titular, pero que en absoluto responde a la realidad.

            Probablemente en las próximas elecciones mucha gente aparentemente normal vote a Vox, probablemente ese partido fascista se convierta en la tercera fuerza del país, probablemente muchos de los que voten a los fascistas podrán sus excusas en la “mala política” ejercida por otros partidos que han gobernado anteriormente y probablemente hasta les hayan convencido de que no son fascistas sino unas personas maravillosas que van a mirar por el bien de sus conciudadanos y de que “España es lo primero”, que es lo mismo que decía el partido nazi alemán en referencia a Alemania.

            Es una pena no tener un “futurómetro” que nos permitiera ver lo que el partido fascista de Vox nos depararía si gobernara con una mayoría amplia. Pero seguro que no les gustaría ni siquiera a los que les han votado o les votarán.

            La Historia siempre se repite y el poema del pastor Martin Niemöller (atribuido erróneamente a Bertolt Brecht) y que se tituló “¿Qué hubiera dicho Jesucristo?”, en referencia a la apatía del pueblo alemán ante la crueldad nazi, es un espejo de lo que nos puede hacer en el futuro un partido fascista como Vox:

 “Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí,
no había nadie más que pudiera protestar.”

Por eso, no se puede minimizar y llamarles “fachas” porque no son fachas, son FASCISTAS.


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EL DEBATE Y VOX

Quienes vimos “El Debate a Cinco” hace unos días pudimos comprobar cómo ni PSOE, ni PP, ni Cs, ni Podemos le dijeron en ningún momento a Vox y a su líder, Santiago Abascal, que era un partido que defendía las esencias del franquismo y del fascismo. Tuvieron muchas ocasiones pero no lo hicieron. ¿Por qué no lo hicieron?. Supongo que cada uno tendría sus motivos, pero fue muy decepcionante.

            Naturalmente el PP no puede hacerlo porque son sus socios en muchas instituciones y lo llegarían a ser en el Gobierno central si los números salen. Cs, que también forma parte del trío de “las derechas”, hizo una pequeña crítica a Abascal pero referida a su situación personal no a su ideario político.

            Lo peor, desde mi punto de vista, fue la posición del PSOE y de Podemos que nada dijeron ante las afirmaciones fanáticas y nostálgicas de la dictadura franquista y la defensa de las máximas fascistas pronunciadas por Abascal.

            Abascal -Vox-  insistió en su discurso xenófobo, amparándose demagógicamente en la supuesta ilegalidad de cierta inmigración. Y ninguno de los restantes partidos aclararon a los telespectadores que a quienes se estaba refiriendo es a “refugiados” que, por supuesto, no vienen con los papeles debajo del brazo cuando cruzan el mar en pateras o por cualquier otro medio, jugándose la vida con sus hijos para huir de la guerra, de la persecución o del hambre. Abascal -Vox- tuvo la desfachatez de decir que los menores no acompañados (MENAS) son delincuentes que asaltan a las mujeres en las calles para llevarse sus joyas (eso en los barrios más modestos), son los que violan a las mujeres españolas en “manadas, haciendo caso omiso a la famosa “manada”, uno de cuyos componentes era Guardia Civil y otro miembro del ejército. Afirmó que el 70% de los violadores son extranjeros, que la política social debe ser solo para los españoles y que la sanidad no debe ser universal. También manifestó como excusa para impedirles la entrada a los inmigrantes y refugiados que muchos de los extranjeros que vienen no tiene una cultura “asimilable” a la española. En definitiva, para Abascal -Vox- los inmigrantes, los refugiados, son los culpables de todos nuestros males, lo mismo que en su momento fueron los judíos para el partido nazi alemán. Antes estas afirmaciones, el resto de los partidos nada dijo al respecto,

            Abascal -Vox- se manifiesta en contra de la Ley de Memoria Histórica, igualando los crímenes de la dictadura con los represaliados después de la guerra y, por supuesto, está en contra de la exhumación del dictador. Una vez más, aboga por la derogación de la Ley de Violencia de Género, igualando la violencia sufrida por las mujeres con la sufrida por los hombres.

            Respecto a las medidas políticas que propone son muy claras: suspensión de las autonomías, ilegalización de partidos, detención y prisión para políticos, acabar con “los enemigos declarados de España”, declarar el estado de excepción en Cataluña.

            Respecto a política internacional, dice textualmente que Europa “es una secta”.

            Eso sí, se dirige “a las clases medias y trabajadoras” y a los españoles “más humildes” y hace una defensa constante de su partido como “alternativa patriótica”.

            Todo el mundo sabe que los ciclos históricos, desgraciadamente, se suelen repetir y no hace falta más que hacer un repaso por lo que ocurrió en el siglo XX para reavivar las alertas.

            Cuando apareció Vox nadie le prestó la mayor importancia, se dijo que era un pequeño grupo de “nostálgicos”. Cuando llegó al poder en Andalucía, junto con sus socios del PP y Cs, se dijo que era un partido minoritario, Cuando consiguió 24 diputados en el Congreso de los Diputados se dijo que era algo puntual y que aquello se iría desinflando. Ahora, según las encuestas, pueden alcanzar hasta 50 diputados y ser la tercera fuerza del país. Es posible que en un futuro puedan gobernar.

            Para que eso ocurra solamente tiene que darse tres ingredientes: que haya una crisis económica, que parece se avecina más pronto que tarde, que haya una inestabilidad política que ya existe y que los ciudadanos, muchos de ellos clases desfavorecidas, dejen de confiar en las instituciones. Y no tengamos ninguna duda que los poderes económicos, llegado el caso, los apoyarán con tal de defender sus intereses.

            Eso es exactamente lo que ocurrió en Alemania y en Italia, donde el fascismo creció y se implantó, produciendo el mayor desastre de la Historia.

            Vox dice abiertamente que tomaría unas medidas antidemocráticas si llegara al poder, pero no dice todas. Muchas de ellas -las peores- se las guarda hasta que llegue ese momento.

            Vox no es un partido más, es el neofascismo, con todos sus componentes expresados en el contexto actual. Por eso es inaudito, inmoral y enormemente peligroso que los partidos democráticos se muestren impasibles ante tales manifestaciones, que se asocien con ellos blanqueándolos o que miren para otro lado como si no ocurriera nada.

Si siguen así, serán responsables ante sus conciudadanos y ante la Historia. Ojalá que rectifiquen.


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EL FASCISMO DE VOX

Hace unos días el líder de Vox, Santiago Abascal, fue invitado a un programa de televisión para hacerle una entrevista. El entrevistador, no sé si haciendo gala de una incapacidad para hacer entrevistas o porque lo tenía pactado con el entrevistado, le espeta: “¿es usted fascista?”. Naturalmente, Abascal dice “no”. ¿Alguien podrían pensar que iba a decir otra cosa?

            Por supuesto, si preguntamos a alguien que ha cometido un delito si es un asesino, un maltratador, un torturador, en el cien por cien de los casos dirá que no. Aunque admita haber realizado alguna fechoría lo describirá de otra manera: tuvo un ataque de ira, perdió el control, obedecía órdenes, pero jamás va a admitir calificativos tan denostados por la sociedad.

            El fascismo ha pasado a la Historia como un movimiento político totalitario, antidemocrático y brutal, con un desprecio total por los Derechos Humanos. La Segunda Guerra Mundial ha dejado buen testimonio de ello, testimonio que forma parte de la memoria colectiva. Después de la Segunda Guerra Mundial, debido al rechazo de la ideología y de los regímenes fascistas, pocos partidos o colectivos se han autodenominado claramente fascistas Por eso ni Abascal ni nadie va a admitir que es fascista. Al menos en este momento.

            Pero para averiguar si un grupo o partido es fascista solamente hay que analizar sus proclamas, lo que defienden, lo que atacan y eso nos servirá para identificarlos. La exaltación de valores como la patria, con un nacionalismo centralista exacerbado, el desprecio a las minorías que vienen de fuera –xenofobia- como los refugiados (nótese que no digo inmigrantes porque ahí está el truco de “los que son ilegales”), que vienen huyendo de la guerra, de la persecución, de la miseria y que tienen derecho de asilo, según os Tratados Internacionales firmados por el Estado español; el considerar antiespaña a todos los elementos que degeneran “lo español” (rojos y separatistas); el rechazo a los diferentes, como las minorías LGTB, un fuerte militarismo, con una exaltación constante y exagerada de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, cosa que no hacen con otros colectivos, como médicos, profesores…

            Otras características del fascismo es el concepto de un Estado centralista, fuerte, controlador de todo, que debe intervenir en la vida de los ciudadanos, eliminando derechos y libertades (derecho de reunión, de manifestación, de huelga, libertad de prensa); la eliminación de los partidos políticos que no les gustan, para ir poco a poco eliminando el sistema de partidos, con la deriva de dejar un partido único, que mantenga una sociedad ordenada y obediente, sin ningún disenso; la defensa de los valores tradicionales, así como la defensa de los intereses de las clases más poderosas (en lo que coincide con la derecha tradicional); la exaltación de la virilidad y de los valores familiares tradicionales con altas tasas de natalidad; clara separación de los géneros y rechazo del feminismo; la utilización de símbolos y lemas patrióticos; aumento de las penas y la introducción de nuevas penas para delitos políticos; el saludo romano (brazo en alto).

            Así podríamos seguir con muchas más similitudes entre lo que defiende Vox y las características del fascismo, teniendo en cuenta siempre el contexto en que éstas se producen -el siglo XXI-, lo que modifica indudablemente la forma de manifestarse, como por ejemplo el afán imperialista que, con la geopolítica actual es impensable.

            Hemos tenido que escuchar cómo se califica a las mujeres que trabajan en el ámbito de violencia de género como “feminazis”, a pesar de las 1000 mujeres asesinadas por esta causa; hemos tenido que escuchar con vergüenza ajena, por lo “chusco” de la afirmación, que las mujeres “violan” sexualmente; hemos tenido que escuchar que había que tomar “medidas” contra Bélgica (¿declarar la guerra?); hemos tenido que soportar las acciones en contra de una película de Amenabar, interrumpiendo incluso su exhibición en un cine; hemos tenido que observar cómo una diputada de Vox ha tenido que ser expulsada del Congreso al grito de “¡es por España!”, infringiendo todas las normas del mismo; hemos tenido que conocer cómo Vox pretende hacer “listas negras” de funcionarios; hemos tenido que escuchar cómo Vox defiende la posesión de armas y la utilización de las mismas como defensa personal, ofreciendo incluso medallas por agredir a alguien sin juicio ni condena previa. Podríamos seguir así hasta el infinito, pero sería demasiado tedioso.

            Lo grave es que una encuesta de hace pocos días colocaba a Vox como la tercera fuerza política del país, lo que indica que va consiguiendo un ascenso poco a poco. Esto me trae a la memoria el ascenso de Hitler en los años 30, no lo puedo remediar. Pasó de ser un partido insignificante, a conseguir tener una mayoría en Alemania, con el apoyo, por cierto, de otros partidos. Pasó de un programa en el que aceptaba a los partidos políticos a prohibirlos todos. Pasó de decir ¡Alemania lo primero! a realizar un genocidio contra buena parte de los ciudadanos alemanes.

            Deberíamos aprender de la Historia para no repetirla. Deberíamos exigirle a los socios de Vox (PP y Cs) que se pronuncien sobre determinadas afirmaciones de este Partido y las critique si es que consideran que son dignas de crítica. Las conductas interesadas y colaboracionistas con el fascismo conducen irremediablemente al caos.

            Siempre ha sido así y lo seguirá siendo


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LAS OCULTACIONES DEL ACCIDENTE DEL ALVIA

Hemos sabido ahora que un mecánico oficial del Alvia, mediante una declaración jurada, anotó “averías críticas” en el tren accidentado, averías que no solo no se resolvieron sino que, supuestamente, media hora después del accidente, varios directivos de TALGO dieron la orden “taxativa” de borrar del software corporativo las anotaciones sobre la existencia de dichas averías.

            Ya sabemos lo que va a decir la compañía, que en parte ya lo ha hecho,  y es que se trata de una “venganza” por parte del trabajador por haber sido despedido. Es posible que dicho trabajador no hiciera antes estas declaraciones por miedo a perder su puesto de trabajo. Pero es bastante improbable que una persona se atreva a hacer una declaración jurada consciente de su falsedad, con el peligro de cometer un delito que puede ser penado. Pero, además, hemos de tener en cuenta que esta declaración se hace en un asunto que ha estado rodeado de ocultaciones y mentiras desde su inicio. Vamos a relatar algunas:

  • El afán del Ministerio de Fomento por culpar únicamente al maquinista desde el inicio, cuando ni siquiera había comenzado la instrucción.
  • Las demoras para entregar al Juez la documentación solicitada por éste, hasta el  punto que Adif, Renfe y el Ministerio de Fomento tuvieron que ser apercibidos judicialmente.
  • La negativa, retorciendo la Ley, que hicieron las autoridades españolas sobre la valoración de riesgos, algo que estaba constatado por la Agencia Europea de Seguridad Ferroviaria.
  • Las constantes negativas durante años a la creación de una Comisión de Investigación Parlamentaria.
  • Lo insólito de que el Presidente de la CIAF declarara en un mismo día dos cosas diferentes en sede parlamentaria, en la que no puede mentir, alegando “despiste”.
  • Las presiones a las que fui sometida yo misma por parte de Rafael Catalá para que no culpara del tema al Gobierno.
  • La negativa a crear una nueva Comisión Técnica en la que haya miembros de la Agencia Europea de Seguridad Ferroviaria que hicieron la evaluación sobre todas las “lagunas” del informe de la CIAF.

            Y así podría seguir durante unas cuantas páginas hablando de las ocultaciones y las mentiras, algunas en sede judicial y otras en sede parlamentaria, que han tratado en todo momento de “salvar” al Poder en contra de las víctimas.

            Cuando se habla de corrupción casi siempre se piensa en delitos monetarios, pero no es así. ¿Qué más corrupción que ocultar irresponsabilidades y negligencias que tienen como consecuencia la muerte de seres humanos? Y sobre todo, ¿qué más corrupción que, una vez tienen lugar los hechos, se traten de ocultar las causas y se mienta descaradamente de manera consciente para salvar a los responsables?

            Han pasado más de seis años desde que ocurrió el accidente y las víctimas vamos cerrado las heridas personales con mayor o menor éxito. Sin embargo, hay una herida que, teniendo en cuenta el comportamiento de los Poderes del Estado, jamás podremos cerrar y es la desprotección a la que estuvimos, estamos y me temo que estaremos las víctimas por parte de las instituciones españolas que lo único que han buscado hasta ahora, con una firmeza total, ha sido y es tapar sus vergüenzas, sus irresponsabilidades y sus negligencias, no vaya a ser que les salpiquen en su carrera política.

            Eso es lo único que les mueve, entre otras cosas porque están vivos y tienen futuro. Los muertos por las negligencias del Alvia ya no tienen futuro. Apúnteselo en sus conciencias, si es que les queda algo.


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SEIS AÑOS DESDE EL ACCIDENTE DEL ALVIA

El 24 de julio de 2019 se cumplieron seis años del fatídico accidente del tren Alvia en Santiago de Compostela. Seis largos años. Cuando llega esta fecha, hay cierto interés en algunos medios de comunicación por el recuerdo, por preguntarnos a las víctimas cómo va todo, qué se sabe de la investigación política y judicial. Se lo agradecemos, alguien se interesa, alguien pregunta. Después… nada, el silencio, la invisibilidad.

            Comprendo que las noticias fluyen con demasiada rapidez y ¡hay tantos asuntos de los que hablar!. La vida corre deprisa y las noticias, para que interesen al público, han de ir por la misma senda, a la misma velocidad. Los asuntos aparecen y desaparecen y caen pronto en el olvido.

            Las víctimas del Alvia hemos sufrido y sufrimos mucho, es grande y profundo nuestro dolor.  Muertos… heridos… ¡Pero qué son 80 muertos de hace seis años en la vorágine de cada día! Muy poca cosa. Es la terrible realidad.

            La lucha es importante cuando es justa y no hay lucha más justa que la que se hace por saber por qué tuvieron que morir nuestros seres queridos y esa misma lucha nos dignifica, nos hace dirigir nuestra rabia, nuestro dolor. Pero no es suficiente. No lo es.

            Después de seis largos años, las víctimas tenemos claro qué ocurrió y quienes tenían la obligación de evitarlo. Las víctimas lo sabemos y lo vamos a saber todos los días de nuestra vida, aunque no lo diga una Comisión de Investigación, aunque no lo diga un Juzgado. Pero eso no basta para cerrar bien las heridas. No basta. Necesitamos un reconocimiento social e institucional; necesitamos que las instituciones políticas y judiciales lo reconozcan y no se escondan en disculpas y mentiras para defender a los responsables y castigar a las víctimas.

            Seguro que los responsables, que saben que lo son, se disculparán ante sí mismos diciéndose: “¡son cosas que pasan!” porque nadie, salvo los muy desalmados, se pueden mirar ante el espejo sabiendo que son los causantes de muchas muertes, de mucho dolor. Pero lo más grave es la respuesta de nuestras instituciones, que nos transmiten a las víctimas y a todos los ciudadanos que, aunque peleemos, no tenemos nada que hacer, nos lo demuestran con los hechos desde hace seis años. Una táctica de nuestras instituciones que utilizan con mucha eficacia es alargar sin fin los asuntos, porque es la mejor forma de que queden en el olvido de la gente y de que a las propias víctimas nos falte la fuerza y los ánimos para seguir combatiendo. El Poder, en este caso el Estado, tiene todo el tiempo del mundo y no tiene corazón, es un monstruo enorme, sin identidad. Los muertos, sin embargo, tenían nombre y apellidos, familia, edad, ilusiones. Eran de carne y hueso.

            No quiero, bajo ningún concepto, que se interpreten estas palabras como una derrota. No. Venceremos. Porque… ¿qué es vencer?, ¿vencer en los tribunales?, ¿afear su conducta política a los altos cargos de Adif, Renfe y Ministerio de Fomento? Eso estaría muy bien, pero puede que no lo consigamos, aunque lo seguiremos intentando. Pero vencer es algo más que eso: es mirar con la cabeza muy alta a los indignos, a los cobardes, a los mentirosos; es acusar con el dedo de la dignidad a los que les importa muy poco la vida de otros seres humanos; es, en definitiva, tener el Poder de la Verdad y la Justicia frente al Poder del monstruo.

            Una vez más, vayan estas palabras dedicadas a los 80 muertos que en un día 24 de julio de hace seis años perdieron la vida por culpa de algunos irresponsables.